domingo, 4 de agosto de 2013

MINERIA DEL PERU. SIGLO 20

EL NUEVO ORDEN LEGAL

El  orden legal de nuestra minería se inicia en serio al empezar el siglo 20.

El Código de Minería promulgado el 6 de Julio de 1900 en el gobierno de Guillermo Billingursth, ayudó mucho a la evolución de la minería peruana, ya que declaraba que la propiedad minera, que era legalmente adquirida, era irrevocable y perpetua, y la única causa de caducidad que admitía era la falta del pago del canon.

 El Código de Minería de 1900 puso orden en la legislación y representó un meritorio esfuerzo por promover la minería en general y la minería  aurífera en particular.

Gracias a este Código, la importación de maquinarias y herramientas que eran destinadas a la minería, como todos los insumos y materiales requeridos con el mismo fin estaban libres de pagar derechos aduaneros. Esto hizo que varias compañías norteamericanas empezaran a trabajar en Perú y así generar más ingresos.

 Un año después de ser promulgado este código, la inversión norteamericana  creció significativamente pues ya era propietaria del 70% de la zona de Cerro de Pasco.

El auge del cobre generó la construcción de varias fundiciones. La metalurgia moderna en el Perú tuvo como punto de partida la creación de la fundición de Casapalca, que empezó su construcción en 1889.

En 1906 empezó el funcionamiento de la fundición de Tinyahuarco de “La Cerro “Mining Co.”, este fue el primer establecimiento de su clase  en América del Sur que tenía capacidad para mil toneladas.

La creciente participación de la minería peruana en los mercados mundiales estuvo presente en la primera Gran Guerra de 1914. En este tiempo, El precio de los materiales aumentó favoreciendo a la minería peruana.

Luego, de la primera Guerra Mundial “La Cerro De Pasco Copper Corporation” empezó un estudio para la creación de una nueva fundición en La Oroya.

En 1922, salió de allí el primer lingote que fue un hecho trascendente en la metalurgia peruana y a la vez el Perú se consolida como primer productor de plata en el mundo.

En 1940, se creó el “Banco Minero del Perú” encargado de contribuir a la administración de  los bienes y negocios de las personas dedicadas a la minería de la época así como promocionar y contribuir  a su desarrollo.


viernes, 26 de julio de 2013

HISTORIA  LEGAL DE LA MINERIAPERUANA


Tomado de OSINERGMIN –Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería
Alfredo Dammert Lira y Fiorella Molinelli Aristondo -Setiembre del 2007

.
Periodo Documentos legales
Antes de 1901
Ordenanzas de Indias y disposiciones administrativas posteriores que las
rectificaban o ampliaban.
1901 Código de Minería de 1901.
1950 Código de Minería de 1950
1971 Ley General de Minería, Decreto Ley 18880 – (1971)
1981 Ley General de Minería, Decreto Legislativo 109 – (1981)
1991 – actual.- Texto Único Ordenado (TUO) de la Ley General de Minería, Decreto Supremo 014-92-EM – (1991) (texto que contiene las modificaciones
introducidas por el Decreto Legislativo 708 al Decreto Legislativo 109)

Ordenanzas de Indias (antes de 1901)
Durante la Colonia y toda la etapa republicana del siglo XIX, la minería estuvo
reglamentada por las Ordenanzas de Indias y las disposiciones administrativas
que las rectificaban o ampliaban.

Código de Minería de 1901
Iniciando el siglo XX, en 1901, se dicta el primer Código de Minería caracterizado por una mayor simplicidad y claridad respecto a los anteriores
dispositivos administrativos.
Dicho Código estableció el principio de accesión por el cual el propietario del
suelo también era propietario de los recursos minerales contenidos en él. Ello
implica que no existía distinción entre la propiedad del suelo y el subsuelo para
efectos del aprovechamiento diferenciado de los recursos minerales. Asimismo,
estableció la propiedad privada minera legalmente adquirida, con carácter de
irrevocable y perpetua salvo por caducidad debido al no pago de los impuestos
correspondientes.
Con este Código, se crea la jurisdicción minera y un proceso administrativo
especial para adquirir la titularidad minera. La administración minera fue
encargada y ejercida por el Ministerio de Fomento del Poder Ejecutivo, el
Consejo Superior de Minería y las diputaciones territoriales.

Código de Minería de 1950
En mayo de 1950, durante el gobierno de Manuel A. Odría y mediante Decreto
Ley Nº 11357, se aprobó el segundo Código de minería, el cual entró en
vigencia a partir del mes de julio de dicho año. A diferencia del primero, se
establece una distinción entre la propiedad del suelo y el subsuelo. Dicha
distinción fue la base del llamado régimen dominalista en el cual el Estado, por
primera vez y en concordancia con la Constitución de 1933, es concebido como
el titular de los yacimientos mineros, es decir, el dueño del subsuelo. Mientras
que el particular es propietario de los minerales una vez extraídos.
Con este régimen, era posible que el propietario del terreno superficial adquiera los materiales de construcción que se encuentren adheridos al mismo o formen parte de éste.
Este Código definió la explotación minera como una actividad de utilidad
pública, es decir, una actividad de interés nacional. Por ello, se favoreció al
concesionario minero con un marco menos restrictivo, generando problemas
con el sector agrario. Bajo este marco legal, el titular minero pagaba un
impuesto por las utilidades industriales y comerciales. Este impuesto no
gravaba el capital y era considerado como un pago a cuenta del impuesto anual a las utilidades. Adicionalmente, se fijó una cláusula contractual que exoneraba por 25 años al minero de todo gravamen por crearse, sea éste de alcance nacional, regional o local, así como de cualquier tributo sobre la concesión o sus productos.

Ley General de Minería, Decreto Ley No. 18880 – (1971)
En 1971, el régimen militar del general Juan Velasco Alvarado promulgó la
Ley Nº 18880, Ley General de Minería. Dicho instrumento legal, en
concordancia con el régimen, justificó un mayor papel del Estado en la
actividad minera al declarar la propiedad estatal de los yacimientos mineros
como inalienables e imprescriptibles.
Con este Código, cualquier otra actividad conexa o asociada a las actividades
de explotación minera era considerada de interés nacional. En consecuencia, se llevó a cabo la estatización de diversas empresas y organizaciones privadas
presentes en todas las etapas de la actividad minera reduciéndose la actividad
privada sujeta a un régimen de concesiones.

 Otras disposiciones de la Ley General de Minería de 1971
El cateo es libre y la prospección es exclusiva sobre áreas determinadas.
Se promoverá la organización de sociedades dedicadas a la minería,
sobretodo de aquellas sucursales de empresas extranjeras que cuenten con
el 25% de accionistas nacionales.
Se promoverá en forma intensiva la prospección y exploración minera.
Se promoverá el mayor bienestar del trabajador minero.
Se promoverá la formación y capacitación del personal.

Con posterioridad al régimen de facto, el Congreso de la República, instalado
con ocasión de la Asamblea Constituyente que emitió la Constitución de 1979,
aprobó medidas de promoción minera entre los cuales se encuentra el Decreto
Legislativo No. 34 que versa una modificación del porcentaje de reinversión de
utilidades necesario para la exención del pago de impuestos.

Ley General de Minería, Decreto Legislativo 109 – (1981)
En 1981, mediante Decreto Legislativo 109, se promulgó una nueva Ley
General de Minería. Dicha Ley otorgó el derecho pleno sobre el área de terreno
que los concesionarios mineros denunciaban a partir de la realización de la
solicitud. Sin embargo, la presencia estatal en el sector, especialmente a través
de la actividad empresarial, siguió siendo importante. En la siguiente tabla se
muestran otras disposiciones importantes contenidas en la nueva Ley.

Otras disposiciones de la Ley general de Minería de 1981
Clasificó las concesiones mineras como metálicas, carboníferas, no
metálicas y geotérmicas13, siendo estas últimas una innovación respecto a
otras legislaciones.
Fijó reglas específicas para la determinación del tipo de concesión
otorgada evitando la superposición entre las categorías de concesión antes
mencionadas.
Simplificó el proceso administrativo para obtener la titularidad minera y
eliminó la caducidad de los derechos mineros por falta de pago del canon.
Otorgó al Consejo de Minería o Tribunal Administrativo Colegiado la
resolución de los recursos de revisión como última instancia administrativa.

Asimismo, durante el segundo gobierno del arquitecto Fernando Belaúnde
Terry se dictó el Decreto Legislativo 110, que modificó la Ley Orgánica del
Registro Público de Minería, con lo cual se pudo registrar los derechos mineros
y todos los actos, contratos y resoluciones que recaían sobre éstos.

Texto Único Ordenado de la Ley General de Minería – (1992)
En 1992, mediante el Decreto Supremo Nº 014-92-EM se promulgó el Texto
Único Ordenado (TUO) de la Ley General de Minería. Constituye la fuente
normativa vigente en materia minera en el país e incluye en el Decreto
Legislativo 109 lo dispuesto en la Ley de Promoción de Inversiones en el
Sector Minero promulgada por el Decreto Legislativo 708 del 6 de noviembre
de 1991.

Las concesiones geotérmicas son otorgadas para explotar recursos geotérmicos. Dicha explotación implica el aprovechamiento de la energía geotérmica, la cual se obtiene del calor natural de la tierra.

miércoles, 3 de julio de 2013

EL RICO MINERADEL DE CERRO

EL RICO MINERAL DE CERRO

LA MINERIA COLONIAL DE PASCO

Por Federico Helfgott

La historia de Pasco está íntimamente ligada al desarrollo de la minería en el Perú. Los yacimientos de Colquijirca,  unos 30 minutos. al sur de Cerro de Pasco) ya eran trabajados en épocas prehispánicas, y según algunos cronistas, fueron el origen de parte del rescate de Atahualpa.

Los españoles se asentaron en la zona atraídos por la riqueza minera, y buscaron concentrar a las etnias pasqueñas de tradición ganadera, como los Yaros y los Pumpus, en reducciones como Villa de Pasco, Ninacaca y Vicco, sobre la base de antiguos pueblos.

La  Villa de Pasco (hoy una comunidad campesina) fue también el primer asentamiento europeo en la región, y la base para la posterior ciudad. La tradición atribuye el descubrimiento del yacimiento de San Esteban de Yauricocha (Cerro de Pasco) al pastor indígena Huaricapcha de inicios del siglo XVII, aunque es probable que ya fuera conocido antes.

La explotación minera de Cerro de Pasco por los españoles inició su crecimiento en 1630, cuando ya Potosí había entrado en decadencia. Pasco se convertiría en el centro de la producción argentífera en el Perú colonial, recibiendo títulos como "Ciudad Real de Minas" y "Opulenta Ciudad" y atrayendo a aventureros y empresarios mineros interesados en sus riquezas, que eran extraídas con la mano de obra de la población nativa de la zona.

 Las minas fueron la articulación de la región con la economía mundial, pero también fueron el lugar de tragedias como el colapso del socavón Matagente durante el terremoto de 1746, en que murieron alrededor de 300 trabajadores mineros.

Después de la independencia del Perú, la producción de Cerro de Pasco, como la producción minera peruana en general, entró en un período de decadencia. La minería pasqueña en esta época estaba caracterizada por pequeñas minas de propiedad de individuos o familias, usualmente con no más de 20 trabajadores cada una; estos dividían su tiempo entre los trabajos mineros y agrícolas.

Los dueños de minas rara vez controlaban el beneficio del mineral, que tomaba lugar en haciendas/ingenios de propiedad de otros dueños; los arrieros llameros controlaban el transporte entre los dos centros de producción. La posterior construcción de los ferrocarriles reduciría tremendamente el poder de los arrieros de la región.

Hacia fines del siglo XIX la atención de los empresarios mineros peruanos pasa de la plata al cobre, cuyo precio subía debido al avance de la tecnología industrial en países como Inglaterra, Alemania y Estados Unidos. Es en este contexto que James Ben Ali Haggin, un exitoso empresario estadounidense, envía sus agentes a Cerro de Pasco a investigar la posibilidad de explotar el cobre, fundando lo que sería la Cerro de Pasco Copper Corporation en Nueva York en 1902. Entre los inversionistas que ayudaron a Haggin a reunir el capital necesario estaban J.P. Morgan, Henry Clay Frick y la familia Vanderbilt (DeWind, 18). La Corporation empieza comprando todos los derechos mineros en la ciudad de Cerro de Pasco y construyendo un ferrocarril a La Oroya para comunicarse con el ferrocarril central; asimismo, en 1906 construye la fundición de Tinyahuarco para procesar los minerales. En los próximos años la compañía compra los distritos mineros de Morococha y Casapalca, en la sierra de Lima, de las familias Pflücker y Proaño y de la Sociedad Minera Bacus y Johnston. En las siguientes décadas la empresa adquiriría también las unidades mineras de Yauricocha, San Cristóbal y finalmente Cobriza en Huancavelica, así como las minas de carbón de Goyllarisquizga y otras unidades menores (además de los depósitos de Antamina y Las Bambas, que adquirió pero no llegó a explotar).
En los primeros años la Compañía tenía dificultad en atraer mano de obra campesina a las minas, a pesar de pagar salarios superiores al promedio regional. Dependía del sistema del enganche, en el cual contrataba con agentes que viajaban por las comunidades ofreciendo avances de dinero que luego los campesinos tenían que devolver trabajando en las minas. Las condiciones de trabajo en esta época eran difíciles, hecho que atrae la atención de activistas como la intelectual indigenista Dora Mayer, que en 1913 publica una denuncia detallada de la Corporation. Al mismo tiempo, las actividades de la empresa llevan a un nuevo crecimiento de la ciudad de Cerro de Pasco. La compañía empieza a adquirir tierras de haciendas y comunidades para sus operaciones mineras así como para sus centrales hidroeléctricas y, eventualmente, para sus haciendas ganaderas – la empresa desarrollaría una de las mayores operaciones ganaderas en el país, llegando a ser el mas grande terrateniente en el Perú central. En esta época, como la mayor parte de las empresas mineras, la Corporation echaba los relaves mineros a los ríos y lagunas, en particular a los ríos San Juan y la laguna Quiulacocha y a través de estos al Lago Junín/Chinchaycocha (donde nace el Mantaro); estos y numerosos otros ríos y lagos en Pasco continúan contaminados hasta el día de hoy. Otra fuente de contaminación fue la fundición de Tinyahuarco, hoy a unos 30 mins. al sur de  Cerro de Pasco, donde se procesaba el cobre, plata y otro de las minas; el zinc, plomo y azufre no era aún aprovechados y eran arrojados con los humos por las chimeneas de la fundición, destruyendo los pastizales y matando a los animales de haciendas y comunidades como Vicco y Villa de Pasco y causando daños a la salud humana. Este proceso se repetiría con aún mayor intensidad cuando la fundición de La Oroya – de mayor capacidad e instalada sin las tecnologías de filtración ya existentes en la época – reemplaza a la de Tinyahuarco a principios de los años 20. La destrucción de pastos causada por los humos da origen a diversas protestas por parte de campesinos y hacendados, sobre todo en los años 30. Muchos han pensado que los humos fueron por lo menos en parte una estrategia intencional por parte de la empresa para incentivar a los campesinos a deshacerse de sus tierras; después que estas habían sido adquiridas por la empresa, esta mejoró los sistemas de filtración y mitigación de contaminación en la fundición.
Aunque ya en las primeras décadas del siglo XX hubieron intentos de formar sindicatos y federaciones en las minas, fue en el año 1930 que surgió con mayor impulso la organización laboral, en base a los contactos establecidos entre dirigentes obreros y el Partido Socialista de Mariátegui en Lima. Tras la muerte de este, los nuevos dirigentes del partido, ahora llamado Comunista, intentaron acelerar la movilización del movimiento obrero minero, pero este fue duramente reprimido por el gobierno de Sánchez Cerro, culminando en la masacre de Malpaso, en la cual murieron 23 trabajadores, y el encarcelamiento y muerte en prisión de dirigentes como Gamaniel Blanco. Tras estos sucesos, y la represión del APRA que también intentaba organizar a los trabajadores, el movimiento sindical minero entró en un período de clandestinidad y debilitamiento del cual no salió hasta la apertura democrática de 1944-48. En estos años se volvieron a fundar los sindicatos mineros de la región central (incluyendo el de Cerro de Pasco en 1946), esta vez bajo liderazgo aprista. Con el tiempo, los sindicatos lograron obtener importantes mejoras de salarios y condiciones de trabajo para los trabajadores mineros. Al mismo tiempo, a partir de los 40s la Cerro de Pasco comenzó un importante proceso de tecnificación de su producción, para lo cual necesitaba una mano de obra más reducida, más estable, más calificada y por tanto mejor pagada. En las siguientes décadas, la empresa se vería en dificultades para pagar los salarios que sus trabajadores necesitaban para solventar sus necesidades como proletarios que recibían cada vez menos sustento de la economía campesina; esto influenciaría en que aumenten las huelgas y los conflictos laborales en los 1960s y especialmente los 70s.
Durante la primera mitad del siglo XX la ciudad de Cerro de Pasco poseía una cultura cosmopolita, dinámica, como resultado de la explotación minera que atraía a ingenieros y otros venidos de Europa, Estados Unidos y de todo el Perú. La sociedad urbana era dominada por la empresa minera y por familias tradicionales de raíces mineras y terratenientes. Al mismo tiempo, venían migrantes de las comunidades campesinas de Pasco a trabajar en las minas, formando nuevos barrios como Paragsha en los años 40. El aspecto de la ciudad empezó a cambiar a partir de 1959, cuando la empresa empezó a utilizar la técnica de tajo abierto, iniciando el tajo "McCune Pit" (hoy Tajo Raúl Rojas) que fue reemplazando la minería de socavón, al mismo tiempo que el zinc y el plomo reemplazaban al cobre en importancia para la compañía. Al principio hubo oposición por parte de un sector de la población que fue desplazado por el tajo, pero el gobierno tomo el lado de la empresa e intervino para contener la oposición. Sin embargo, la población logró obligar a la empresa a financiar la construcción de un nuevo sector de la ciudad (San Juan Pampa) para reemplazar las viviendas destruidas.
Pasco fue también, junto con los valles de La Convención y Lares en el Cusco, uno de los lugares de origen del movimiento campesino de los años 1960, y por tanto de la Reforma Agraria y de la transformación del orden social del campo peruano. Haciendas ganaderas como Algolan (Fernandini), Sociedad Ganadera Junín, y Paria (esta última de la Cerro de Pasco Corporation) se habían apropiado de tierras de comunidades campesinas a lo largo de la primera mitad del siglo XX. En los años 50, esta situación se volvió crítica para las comunidades en la medida que su población aumentaba y que los trabajadores mineros despedidos debido a la mayor tecnificación regresaban a sus pueblos. Se inició un proceso de organización en el campo y de coordinación entre comunidades, con una medida de apoyo aprista y comunista. A fines de la década la comunidad campesina de Yanacancha intentan recuperar tierras de la hacienda Paria de la Cerro de Pasco Corporation, ocupándolas y siendo desalojados por la Guardia Civil repetidas veces. Con el apoyo de otras comunidades, el 2 de Mayo de 1960 la comunidad de Rancas, a 8 kms. de Cerro de Pasco, intentan recuperar los terrenos de Huayllacancha ocupados por la empresa minera; son desalojados violentamente por la Guardia Republicana y los guardias de la empresa, resultando en la muerte de 3 comuneros – Alfonso Rivera, Teófilo Huamán y Silveria Tufino - y decenas de heridos. La intervención del recientemente electo alcalde de Cerro de Pasco, Genaro Ledesma, logró que se cese el fuego. En diciembre de 1961, las comunidades pasqueñas de Yanahuanca y Yanacocha toman las tierras de las haciendas de Chinche, Pomayarus y Uchumarca,; 4 meses
después son desalojados violentamente por la policía, resultando en 27 comuneros muertos. Estas masacres causaron indignación en Pasco y a lo largo del país, y el ejemplo de las comunidades sirvió para alentar y acelerar las recuperaciones de tierras por parte de comunidades campesinas en todo el Perú. Este movimiento nacional terminaría por romper el poder del gamonalismo en el país, obligando al gobierno de Belaúnde, y posteriormente al de Velasco, a tomar en serio la necesidad de una reforma agraria. En los años 80, las comunidades campesinas de Pasco nuevamente lucharían por sus tierras, esta vez contra las cooperativas y sociedades agrarias creadas por Velasco.
Los 70 y 80 fueron los años del auge del movimiento sindical minero, cuyos dirigentes mayormente habían abandonado la alianza con el APRA y quienes, tras una breve alianza con el PC y el gobierno de Velasco, siguierion la línea mas radical del "clasismo" en colaboración con partidos de izquierda como Vanguardia Revolucionaria y Patria Roja, y posteriormente el PUM. En 1974 el gobierno militar accedió a la demanda de los sindicatos mineros y nacionalizó – con compensación – a la Cerro de Pasco Corporation. En 1988 y 89 los sindicatos mineros hicieron 3 huelgas nacionales con el propósito de obtener un pliego único nacional; la derrota de estas huelgas por la Sociedad Nacional de Minería significó el debilitamiento de los sindicatos. Estos se vieron impactados también por la violencia de la guerra interna. Cerro de Pasco fue uno de los departamentos declarados en estado de emergencia; el ejército condujo rastrillajes y desapariciones en los campamentos mineros; Sendero cometió atentados y asesinó autoridades en el campo; dirigentes como Teófilo Rimac Capcha y Seferino Requis (secretario general del sindicato) fueron asesinados. A esta situación de crisis, violencia y debilitamiento llegaron las reformas de Fujimori y los despidos masivos de trabajadores, empezando con ex-dirigentes sindicales. Esto coincidió con la crisis de la minería peruana de fines de los 80s y principios de los 90s - que afecto especialmente a la mediana minería – época en la que muchas minas cerraron y otras redujeron su personal. Las políticas de la época de Fujimori transformaron el marco laboral en la minería como en otros sectores, permitiendo la flexibilización del trabajo a través de la proliferación de las services y dificultando la sindicalización. En las minas de mediana minería de Pasco (Huarón, Milpo, Atacocha, El Brocal), los campamentos fueron desmantelados, trabajadores incentivados a renunciar, y los que quedaban fueron trasladados a las poblaciones mas cercanas. Hoy en día la minería en Pasco se caracteriza por la predominancia del trabajador de contrata en vez del de planilla y el crecimiento de las empresas comunales. Una de las primeras empresas
comunales fue la de Rancas, creada como parte de un acuerdo entre la comunidad y Centromín Perú, tras un levantamiento de la comunidad provocado cuando la empresa en 1989 empezó a utilizar la pampa de Occroyoc como depósito de relaves (sustituyendo la laguna de Quiulacocha, ya totalmente cubierta con relaves).
En los años 90 la ciudad de Cerro de Pasco sufría ya los efectos de muchos años del avance del tajo abierto, que ya había absorbido la mayor parte de la ciudad antigua; asimismo, cerros de desmontes competían por espacio con las viviendas en barrios como Ayapoto, Champamarca, Paragsha y José Carlos Mariátegui. El inicio de una legislación nacional ambiental a partir de 1990 creó mayor conciencia a nivel nacional de la problemática socio-ambiental de la sierra central. En 1997 el alcalde de Cerro de Pasco, Eduardo Carhuaricra, lideró la oposición al constante crecimiento del tajo Raúl Rojas, culminando en un Paro Departamental el 26 y 27 de Noviembre de 1997. Aunque se permitió la destrucción de los barrios de Miraflores y Robles Morales, se obtuvo un compromiso de la empresa Centromín a no continuar la expansión del tajo en el área urbana, sino más bien modernizar las operaciones subterráneas. Asimismo, se declaró como intangible la antigua Plaza Chaupimarca al borde del tajo abierto.
Desde inicios de la década de los 90, el estado peruano había programado aplicar su política general de privatización a la empresa estatal Centromín. Después de un intento fallido de vender la empresa completa a inversionistas extranjeros, en 1999 la unidad de Cerro de Pasco fue vendida a la compañía minera Volcan, para ese entonces propiedad mayormente de los grupos peruanos Letts, Picasso y Moreyra García Sayán (además de algunos inversionistas extranjeros). En los 80s, estos grupos habían llevado a la quiebra a empresas como Sindicato Minero Río Pallanga, Cía. Minera Alianza y Castrovirreyna Cía Minera, adquiriendo deudas con el estado muchas de las cuales quedaron impagas. Debido a que la crisis asiática y la caída de los precios de los minerales en 1997-1999 habían disminuido la inversión extranjera en el Perú, el gobierno vendió la unidad de Cerro de Pasco a la Volcan como único postor por el bajo precio de US$61.7 millones (el estado ya había gastado mas de US$40 millones en su adecuación para la privatización). Hoy en día, la Volcan emplea alrededor de 3,000 trabajadores en Cerro de Pasco, entre planilla y contratas.
En el año 2006 se iniciaron las negociaciones entre la Municipalidad Provincial de Pasco y la empresa Volcan sobre una nueva expansión del tajo abierto – el denominado "Plan L" – en 11.4 hectáreas de una de las últimas zonas antiguas de la ciudad, alrededor de la Plaza Chaupimarca. Se conformó una sub-comisión para examinar este problema, integrando al gobierno municipal, la empresa y representantes de la sociedad civil, universidad y diversas organizaciones. En Enero de 2008 la Municipalidad decidió suspender negociaciones con la empresa hasta que esta presentara un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) para el Plan L; la empresa respondió movilizando a sus trabajadores por las calles de la ciudad en una protesta contra la municipalidad. Finalmente, en setiembre de 2008 se firmó un convenio entre la municipalidad y la empresa aprobando el Plan L, a cambio de US$8 millones de compensación y US$12 millones de compromiso de la empresa para reconstruir las edificaciones destruidas en otra zona de la ciudad. En noviembre del 2008 se iniciaron las primeras demoliciones en la zona del Plan L. Una vez completado este plan, el tajo abierto de Cerro de Pasco tendrá 66 hectáreas. La empresa Volcan también tiene contemplado otros programas de expansión a mas largo plazo, tal como el plan "G" que afectaría el lado oeste de la ciudad.
Bibliografía
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Carhuaricra Meza, Eduardo, y Manuel Dammert Ego-Aguirre. Minería y Crisis Socio Ambiental en la Región Central Altoandina: Pasco, Junín y Yauli-La Oroya. Cerro de Pasco: Centro de Cultura Popula Labor, Serie Cuadernos Labor No.4, 1999.
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DeWind, Josh. 1977. Peasants become miners: the evolution of industrial mining systems in
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Flores Galindo, Alberto. 1993 [1974]. Los Mineros De Cerro De Pasco, 1900-1930 (Un Intento
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Kapsoli, Wilfredo. Los movimientos campesinos en Cerro de Pasco. Huancayo: Instituto de Estudios Andinos, 1975.
Krujit, Dirk y Menno Vellinga. 1979. Labor Relations and Multinational Corporations: the
Cerro de Pasco Corporation in Perú (1902-1974). Assen: Van Gorcum.
Osorio Alania, Victor Raúl. Diario Histórico de Pasco y de los Pueblos del Macizo Andino
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Subsistencia de la Comunidad Ganadera Pasqueña. Rancas, Pasco: Municipalidad  Distrital de Simón Bolívar. Rivera Atencio, Hermenegildo. Reseña histórica de la comunidad campesina de Rancas. Rancas: Municipalidad Distrital de Simón Bolívar, 2000.
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2da. edición

domingo, 23 de junio de 2013

Agosto 30. Santa Rosa Patrona de los mineros


Desde 1,996 debía celebrarse cada año, el 30 de agosto, a Santa Rosa de Lima como patrona de los mineros del Perú. Sin embargo no lo es así.
Tal vez debido a que la advocación de la santa limeña está orientada a muchas instituciones y localidades del Perú, nuestros mineros han dejado de lado conmemorar esta fecha de gran importancia y muy necesaria para ir logrando nuestra unidad  e identidad en estos tiempos en que la minería no siempre está muy bien vista.
No se trata de que el día de Santa Rosa  sea una oportunidad  de jolgorio acompañada de  fiestas, bailes, desfiles y brindis propios de muchos festejos religiosos en nuestro país.
Más bien este día debería dedicarse a hacer un  alto en las tareas cotidianas y por nuestra cuenta  rendir el homenaje solemne que se merece nuestra santa patrona.
Una fecha para darnos cuenta que pertenecemos a un sector que desde los albores de la civilización en nuestro país nos organizamos para aprovechar los tesoros de la tierra y que nuestro esfuerzo tiene un fin loable.
Una fecha para mostrar nuestro carácter indomable frente a la naturaleza en búsqueda de nuestro sustento y el desarrollo de la colectividad, así como también nuestro  afán de contribuir al progreso de la empresa minera y del país en general.
Hacer ver que valemos mucho por lo que hacemos y que lo que hacemos, se produce  en el Perú, por el Perú y para el Perú.
Siempre bajo la protección de Santa Rosa de Lima, patrona de los mineros del Perú.

martes, 11 de junio de 2013

POTOSÍ PRIMER DORADO DE AMERICA

Se dice que las vetas de plata en Potosí  fueron descubiertas de forma casual, una noche del año 1545, por un pastor quechua llamado Diego Huallpa, que se perdió mientras regresaba con su rebaño de llamas. Decidió acampar al pie del Cerro Rico y encendió una gran fogata para abrigarse del frío. Cuando despertó por la mañana, se encontró con que, entre las brasas humeantes de la fogata, brillaban hilillos de plata, fundidos y derretidos por el calor del fuego. El cerro, aparentemente, era tan rico en vetas de plata que la misma se encontraba a flor de tierra. El 1 de abril de 1545, un grupo de españoles encabezados por el capitán Juan de Villarroel tomaron posesión del Cerro Rico, tras confirmar el hallazgo del pastor, e inmediatamente establecieron un poblado.
Según otra versión, los incas ya conocían la existencia de plata en el cerro, pero cuando el emperador inca intentó comenzar a explotación del cerro, este lo expulsó mediante una estruendosa explosión (de donde deriva el nombre del lugar, "¡P'utuqsi!"), prohibiéndole el extraer la plata, que estaba reservada "para los que vinieran después". Los historiadores ven en esta variante una deliberada influencia de los españoles en la leyenda, para legitimar sus labores en el cerro.
La inmensa riqueza del Cerro Rico y la intensa explotación a la que lo sometieron los españoles hicieron que la ciudad la ciudad creciera de manera asombrosa. Su riqueza fue tan grande que en su monumental obra "Don Quijote de la ManchaMiguel de Cervantes acuñó el dicho español vale un Potosí, que significa que algo vale una fortuna.

La producción de plata llegó a su punto máximo alrededor del año 1650, momento en el cual las vetas empezaron a agotarse, y Potosí entró en un camino cuesta abajo del que no pudo recuperarse jamás.Pero la población indígena, en tanto, sufría una explotación infrahumana. Decenas de miles de indígenas fueron sometidos a la mita, un sistema que ya era habitual en el incario, pero cuyo uso intensificaron los españoles, y creció aún más a instancias del virrey Francisco Álvarez de Toledo, ante la falta de mano de obra para la minería. 
A los mitayos (como se llamaba a los indios sometidos mita) se les hacía trabajar hasta 16 horas diarias, cavando túneles, extrayendo el metal manualmente o a pico, etc. 
Eran muy frecuentes los derrumbes y otros accidentes, que ocasionaban la muerte de cientos de trabajadores. Las rebeliones eran ahogadas a sangre y fuego. Es probable que hasta 15.000 indígenas hayan muerto en la explotación de la plata, entre 1545 y 1625, aunque las estimaciones más alcistas hablan de uno a ocho millones de trabajadores muertos, sin embargo, estas últimas cifras no son muy aceptadas en la actualidad.1

viernes, 7 de junio de 2013

LA MINERIA DE LA CONQUISTA


En cuanto a la minería en América durante la conquista, se   logró dinamizar el control político y administrativo de las colonias, gracias a que estas tierras aportaron el metálico más importante de aquellos tiempos: la plata.
En el Nuevo Mundo hasta entonces solo se conocían ciertos metales (entre ellos la plata y el oro), pero los pobladores  no le otorgaban el uso que los occidentales le daban, ya que no existía el comercio y la economía era de sólo sustentación.
Los españoles llegaron a Perú en el año 1,532 y el primer minero fue precisamente el conquistador Francisco Pizarro quien en 1,533 ya estaba en posesión de la mina incaica Porco.
En 1,538 Pedro de Candia que fue uno de los “13 de la Isla del Gallo” que decidieron la conquista del Tahuantinsuyo, tomó posesión del yacimiento minero de Carabaya “donde se encontraban pepitas de oro de hasta 4 arrobas de peso”.
Y entre 1,5442 y 1,545 se desató la fiebre del oro que llevó a los conquistadores a todos los rincones en busca del preciado metal
 Los españoles trajeron los implementos y tecnología adecuada para la  explotación minera a  nivel "industrial", gracias también a la utilización de la fuerza indígena.
Introdujeron el uso del mercurio y expandieron la perforación de túneles inclinados o semiverticales y al avanzar en la perforación dejaban pilares de la roca para sujetar las paredes.
Las herramientas utilizadas fueron  las lampas, picos, combas y barretas.
La mita que era una forma de trabajo comunal de los incas, lo aplicaron al trabajo gratuito y obligatorio en las minas, en condiciones infrahumanas que ocasionaron la muerte de millones de peruanos.
Las técnicas para la extracción de plata mejoraban rápidamente. En un inicio la plata era separada de los demás metales a través de los hornos llamados huairas (en los andes), pero solo servía para la plata de alta ley (que por lo general se encontraba casi a ras del suelo), para la plata que se encontraba en las vetas más profundas este tipo de fundición no servía
Los trabajadores estaban clasificados en: barreteros que trabajaban la roca rompiéndola con la fuerza de sus manos y barretas; palleres que seleccionaban el mineral obtenido y los capacheros que transportaban el mineral a la superficie llevándolo en sacos en hombros y espaldas.
La explotación minera sistemática se produjo cuando se localizaron vetas importantes, muchas de ellas a flor de tierra que permitieron el asentamiento de grupos dedicados en forma exclusiva a la explotación de los minerales.
Por ejemplo se sabe que  en la década de 1540 fue descubierto Potosí y recién en 1570 empezó su explotación minera a gran escala..
En 1555 el español Bartolomé de Medina creó (en México) la separación de la plata a través del azogue (mercurio). El mercurio absorbe la plata siempre y cuando ésta se encuentre en estado de polvo o harina. "Esta acción daba como resultado una amalgamación llamada pella". Luego se separaba el azogue y quedaba la plata pura y de alta ley. Lo económico de este método es que el mercurio podía volver a utilizarse luego del proceso.
La Nueva España tuvo que importar azogue desde la península a diferencia del Virreinato del Perú que contaba con la Minas de Huancavelica (Oropesa, las minas de Santa Bárbara).
 A partir de 1572 la producción de plata de Potosí se triplicó gracias al método de la amalgamación. Aunque la inversión fue elevada, tanto Potosí como Zacatecas daban dividendos altísimos, lo que impulsaba a los mineros  pudientes a realizar molinos para la trituración de metales, hornos para la fundición, etc. Los centros mineros fueron ciudades que rápidamente se convirtieron en emporios comerciales que engranaron todo un circuito comercial entre los cuales se encontraban la ciudad de México para Zacatecas y Guanajuato y la ciudad de los Reyes o Lima  para Potosí, Cerro de Pasco y Huancavelica.
Hay que tener en cuenta que el monopolio comercial que estuvo alrededor de la minería se vio afectado rápidamente por el contrabando de materiales (azogue, hierro), reventa de minerales y sobretodo por la salida del mineral  a través de embarques ilegales, como Arica, hacia mercados franceses e ingleses.

Entre las  principales minas establecidas durante el virreinato del Perú figuran: 
Potosí: c. 1545
Pasco: 1567
Castrovirreina: 1590
Oruro: 1608
Cailloma: 1608
Laicacota: 1619
Lucanas y Parinacochas: 1630