martes, 3 de diciembre de 2013

DIA DELTRABAJADOR MINERO

FELIZ  DIA DEL TRABAJADOR MINERO

En el Perú, el 5 de diciembre de cada año se celebra el  DIA DEL TRABAJADOR MINERO; fecha instituida el 2 de Setiembre del 1989 mediante Decreto Supremo 031-89-TR, expedido  durante el primer gobierno del Dr.  Alan García Pérez considerándose  este día como feriado no laborable con pago de remuneración al trabajador minero en general.
En la fecha también se celebra a Santa  Bárbara considerada, en Europa y otros lugares, como patrona de la minería.
La fecha del 05 de Diciembre es también  coincidente con la fundación de la Federación Nacional Minera del Perú, ocurrida un 05 de Diciembre de 1969 en la Ciudad Metalúrgica de La Oroya.
A pesar de la gran importancia de la conmemoración, el Día de la Minería en la mayor parte del país pasa  casi inadvertido pues son pocas las personas e instituciones que se hacen eco de esta conmemoración.
Mineriadelperusiglo21 por eso hace un llamado  a las autoridades del ámbito minero, a los empresarios y a los representantes de las diferentes entidades que tienen que ver con la minería peruana,  para detenerse en su quehacer rutinario y  considerar este día como parte de su agenda para pensar y justipreciar la labor de los miles de peruanos que dedican su vida a la extracción de los minerales y a las actividades conexas que no solamente otorgan un matiz peculiar a nuestro quehacer nacional sino que sirve de sustento a cientos de miles de peruanos y de manera especial contribuyen al enriquecimiento  del erario nacional.
Este 5 de diciembre del 2,013 ha podido ser la fecha propicia para alternar entre autoridades, empresarios, dirigentes y  trabajadores mineros así como familiares y personas vinculadas a este enorme conglomerado.
La conmemoración también pudo servir  para que ceremonias, festejos y reuniones diversas,   permitan alternar entre quienes  tienen algo que ver con la minería del Perú.
Esto no sólo habría permitido  demostrar la importancia con que se tiene en cuenta al trabajador minero, sino que también nos habría ayudado para  aplacar un poco  las tensiones que se dan entre la clase laboral y el empresariado, así como las que a raíz de esta última situación  utilizan  políticos advenedizos que pretenden  aprovecharse de la agitación felizmente fugaz que se da, a veces,  en varios ámbitos del país.
Finalmente  la oportunidad nos permite  para que mineriadelperusiglo21 exprese su  sincero saludo a todos los trabajadores mineros del Perú, augurándoles toda clase de éxitos en su vida laboral, pero al mismo tiempo mucha dicha y prosperidad  para ellos y sus familiares. Que todo sea alegría y concordia  en las minas del país.

¡¡¡ FELIZ DIA DEL TRABAJADOR MINERO !!!

lunes, 4 de noviembre de 2013

MINERIA GALARDONADA

MINERIA ARTESANAL GALARDONADA

La minería artesanal. A la que muchos confunden con minería informal y minería ilegal, no siempre ha sido mal vista como en la actualidad.

Es que ahora que contamos con verdaderos especialistas en materia minera y además utilizamos para el trabajo minero lo más avanzado en tecnología,  herramientas y maquinaria de última generación, nos parece ridícula la forma en que antiguamente se efectuaba la labor en procura de lo más valioso que se encontraba en las entrañas de la tierra.

Sin  embargo esa forma de trabajo que llamamos artesanal – por no decirla manual- sirvió para que merced a una labor demasiado exigente y hasta abusiva,  que diezmó la población peruana en varios millones de habitantes durante la dominación española, se colmaran las arcas españolas del oro y la plata que se extraía de nuestro país.

Constantemente de las costas peruanas salían barcos repletos de mineral precioso en  camino a España, los cuales muchas veces se hundían por el peso, por tormentosos accidentes o por el fragor de los combates que se daban contra piratas (ladrones de mar expontáneos) o filibusteros (ladrones de mar protegidos por reinos rivales de España).

La minería artesanal practicada desde mediados de los años 1,500 hasta bien entrada la República a mediados de los 1,800, sirvió especialmente para enriquecer la Corona Española mediante los obligados tributos de la minería así como por dádivas de los mineros afincados en Perú, lo que valió el reconocimiento de la monarquía española que no regateó honores y prebendas para sus tributarios y también durante la Emancipación y República por contribuir a la causa de los líderes del momento.

Cerro de Pasco, la principal localidad minera del Perú fue galardonada con los siguientes honoríficos títulos:

Ciudad Real de Minas: otorgado por el Rey de España en 1639.

Villa Minera de Cerro de Pasco: que en 1771 le confirió el Virrey don Manuel
Amat y Juniet, Caballero de la Orden de San Juan, que es ratificado por la
Cédula expedida por la Corona de España, y por Decreto Supremo emitido por el libertador don Simón Bolivar el 13 de Setiembre de 1825

Ciudad Opulenta: título conferido por el Congreso de Huancayo y promulgado en Lima el 10 de Enero de 1840, por mandato del Presidente Constitucional Mariscal don Agustín Gamarra, "por el aporte económico de Cerro de Pasco y sus habitantes al Ejército Restaurador de su mandato".


La corona de MARQUEZ DE LA REAL CONFIANZA: íntimamente ligado a la vida de la ciudad minera, que en 1771 el Rey de España le otorgara este titulo nobiliario al acaudalado minero don José Maiz y Arcas porque contribuyó a la Corona con más de un millón de marcos de plata piña, extraídas de las minas de su propiedad en Cerro de Pasco y que a su fallecimiento le sucedió este titulo, su hijo el Marquez don José Maiz y Malpartida, nacido en Cerro de Pasco.         

sábado, 2 de noviembre de 2013

FORTUNA E INFORTUNIO DE DOS MINEROS ARTESANALES FAMOSOS

La historia de la minería en el Perú está plagada de hechos anecdóticos y también ejemplares; curiosos y a la vez llamativos. Todos ellos interesantes.

De entre ellos y ocurridos durante la época colonial extraemos la historia de “Ijurra no hay que apurar la burra” que es una de las más ejemplares tradiciones escritas por don Ricardo Palma en su obra “Tradiciones Peruanas” y la del Marqués de la Real Confianza que se ganó la confianza del monarca español y su título de marqués que no llego a disfrutar.

Ambas, son historias tomadas de la realidad y reflejan la riqueza minera de la que goza la ciudad de Cerro de Pasco, cuyo mineral viene siendo explotado sin descanso desde el siglo XVIII en que llegaron los españoles hasta ahora en que empresas peruanas y de diversos continentes no dejan de horadar esa tierra generosa. Veamos:

“Ijurra no hay que apurar la burra” por Ricardo Palma

Don Manuel Fuentes Ijurra era por los años de 1790 el mozo más rico del Perú, como que poseía en el Cerro de Pasco una mina de plata, que durante quince años le produjo mil doscientos marcos por cajón. Aquello era de cortar a cincel.

Ijurra era de un feo subido de punto, tenía más fealdad que la que a un solo cristiano cumple y compete, realzada con su desgreño en el vestir. En cambio era rumboso y gastador, siempre que sus larguezas dieran campo para que de él se hablara. Así cuando delante de testigos, sobre todo si éstos eran del sexo que se viste por la cabeza, le pedían una peseta de limosna, motín Ijurra mano al bolsillo y daba algunas onzas de oro diciendo: «Socórrase, hermano, y perdone la pequeñez». Por el contrario, si una viuda vergonzante u otro necesitado ocurría a él en secreto, pidiéndole una caridad, contestaba Ijurra: «Yo no doy de comer a ociosos ni a pelanduscas: trabaje el bausán, que buenos lomos tiene, o vaya la buscona al tambo y a los portales».

No quiero hablar de las conquistas amorosas que hizo Ijurra, gracias a su caudal, porque este tema podría llevarme lejos. Como que le birló la moza nada menos que al regidor Valladares, sujeto a quien no tuve el disgusto de conocer personalmente, pero del cual tengo largas noticias, que por hoy dejo en el fondo del tintero.

Visto está, pues, que a Ijurra lo había agarrado el diablo por la vanidad y que para él fue siempre letra muerta aquel precepto evangélico de «no sepa tu izquierda lo que des con tu derecha». El lujo de su casa, su coche con ruedas de plata y la esplendidez de sus festines formaron época.

En esos tiempos en que no estaban en boga las tinas de mármol ni el sistema de cañerías para conducir el agua a las habitaciones, acostumbraba la gente acomodada humedecer la piel en tinas de madera. Las calles de Lima no estaban canalizadas como hoy, sino cruzadas por acequias  repugnantes a la vista y al olfato. Los vecinos, para impedir que las tablas se resecasen y desprendieran de su armazón, hacían poner las tinas en la acequia durante un par de horas.

Pues el señor Ijurra tenía la vanidosa extravagancia de hacer remojar en la acequia una tina de plata maciza.
Cuéntase de él que un día mandó aplicar veinticinco zurriagazos a un español empleado en la mina. El azotado puso el grito en el cielo y entabló querella criminal contra Ijurra. El proceso duraba ya dos años, presentando mal cariz para el insolente criollo. Éste comprendió que a pesar de sus millones corría peligro de ir a la cárcel, y para evitarlo pidió consejo a la almohada, que, dicho sea de paso, es mejor consejero que los de Estado.

Presentósele al otro día el escribano a notificarle un auto judicial, y después de firmar la diligencia, fingiendo Ijurra equivocar la salvadora, vertió sobre el proceso el enorme cangilón de plata que le servía de tintero. El escribano, al ver ese repentino diluvio de tinta, se tomó la cabeza entre las manos, gritando:

-¡Jesús me ampare! ¡Estoy perdido!
-No se alarme -le interrumpió Ijurra-, que para borrón tamaño, uso yo de esta arenilla.
Y cogiendo un saco bien relleno de onzas de oro las echó encima del proceso, recurso mágico que bastó para tranquilizar el espíritu del cartulario, quien no sabemos cómo se las compuso con el juez.

Lo positivo es que el de los azotes, viendo que llevaba dos años de litigio y que era cuestión de empezar de nuevo a gastar papel sobado, se avino a una transacción y a quedarse con la felpa a cambio de peluconas.

«No sin fundamento -dice un amigo mío- que todo anda metalizado: desde el apretón de menos hasta los latidos del corazón».

          En la calle de Bodegones existía un italiano relojero, el cual ostentaba sobre el mostrador un curioso reloj de sobremesa. Era un reloj con torrecillas, campanillas chinescas, pajarillo cantor y no sé qué otros muñecos automáticos. Para aquellos tiempos era una verdadera curiosidad,    por la que el dueño pedía tres mil duretes; pero el reloj allí se estaba meses y meses sin encontrar comprador.

La tienda de Bodegones era sitio de tertulia para los lechuguinos contemporáneos del virrey bailío Gil y Lemos, a varios de los que dijo una tarde el relojero:

-¡Per Bacco! Mucho de que el Perú es rico y rumbosos los peruleros, y salimos ¡Santa Madona de Sorrento! con que es tierra de gente roñosa y cominera. En Europa habría vendido ese relojillo en un abrir y cerrar de ojos, y en Lima no hay hombre que tenga calzones para comprarlo.

Llegó a noticia de Ijurra el triste concepto en que el italiano tenía a los hijos del Perú, y sin más averiguarlo cogió capa y sombrero, y seguido de tres negros cargados con otros tantos talegos de a mil, entró en la relojería diciendo muy colérico:

-Oiga usted, ño Fifirriche, y aprenda crianza para no llamar tacaños a los que le damos el pan que come. Mío es el reloj, y ahora vea el muy desvergonzado el caso que los peruanos hacemos del dinero.

Y saliendo Ijurra a la puerta de la tienda tiró el reloj al suelo, lo hizo pedazos con el tacón de la bota, y los muchachos que a la sazón pasaban se echaron sobre los destrozados fragmentos.
A uno de los parroquianos del relojero no hubo de parecerle bien este arranque de vanidad, o nacionalismo, porque al alejarse el minero le gritó:

-¡Ijurra! ¡Ijurra! ¡No hay que apurar la burra! -palabras con las que queda significarle que al cabo podría la fortuna volverle la espalda, pues tan sin ton ni son despilfarraba  sus dones.


       La verdad es que estas palabras fueron para Ijurra como maldición de gitano; porque pocos días después y a revienta-caballos llegaba a Lima el administrador de la mina con la funesta noticia de que ésta se había inundado.

¡Qué cierto es que las desdichas caen por junto, como al perro los palos, y que el mal entra a brazadas y sale a pulgaradas!

Ijurra gastó la gran fortuna que le quedaba en desaguar la mina, empresas que ni él ni sus nietos, que aún viven en el Cerro de Pasco, vieron realizada. Y este fracaso y pérdidas de fuertes sumas en el juego lo arruinaron tan completamente, que murió en una covacha del hospital de San Andrés.

Aquí es el caso de decir con el refrán: «Mundo, mundillo, nacer en palacio y acabar en ventorrillo».

Desde entonces quedó por frase popular entre los limeños el decir a los que derrochan su hacienda sin cuidarse del mañana:

-¡Ijurra! ¡No hay que apurar la burra!


Sobre el Marqués de la Real Confianza

En 1639, durante el Gobierno del virrey Luis Fernández y Cabrera, se  envió a la Corona Española cinco millones de ducados procedentes de Cerro de Pasco, por lo que mediante Real Cédula se le otorga el título de " Ciudad Real de Minas "

A la fama de sus minas acudían muchos españoles interesados y entre ellos D. Martin Retuerto, quien trabajó la mina Lauricocha, dando un socavón que fue el primero que hubo en el mineral.

 D. José Maíz y Arcas compró de los herederos de Retuerto la mina citada en 1740 y dirigió un socavón al mismo paraje, concluyéndolo en 1760.

A partir de 1760, tras el descubrimiento de las vetas de plata del " Gran Túnel de Yanacancha ", Cerro de Pasco multiplicó su potencial minero.

 La abundante riqueza que había en estos yacimientos llegó en un contexto de extrema importancia para la Corona Española porque Potosí, otro asentamiento minero que era explotado por la Metrópoli, había entrado en bancarrota.

Potosí, también situado en el Virreinato de Perú, pero en el territorio que actualmente ocupa Bolivia, había sido hasta entonces la mayor productora de plata del mundo, pero, tras dos siglos de extenuante explotación, su abrumadora riqueza había sido exprimida definitivamente.

Cerro de Pasco, la "Ciudad Real de Minas", se convirtió en el sustituto natural de Potosí, y cogió su relevo como principal centro minero de la Corona Española.

El minero español José Maíz y Arcas fue quien descubrió la mina de plata del "Gran Túnel de Yanacancha", convirtiéndose en uno de los hombres más acaudalados de Cerro de Pasco.

 Tal era su riqueza que en 1764 solicitó el título de "Marqués" a la Corona Española, previo pago del mismo con barras de plata que habían salido de las entrañas de Cerro de Pasco.

 En 1771, el rey Carlos III otorgó a Don José Maíz y Arcas el título de "Marqués de la Real Confianza". Sin embargo, éste llegó cuando el minero español ya había fallecido, lo que provocó una dramática disputa entre sus hijos varones por la legítima herencia del mismo


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domingo, 13 de octubre de 2013

TRADICION ARTESANAL MINERA

Los antiguos pobladores del Perú, mucho antes que  los incas   ya trabajaban diversos metales, entre ellos el oro  y la plata de manera artesanal.

Con ello obtenían la materia prima que les servía para confeccionar  diversos utensilios domésticos,  herramientas para distintos  usos y adornos como aquellos que acompañaban a sus difuntos en las tumbas denominadas huacas..

Ejemplo típico de estos trabajos son el Lanzón monolítico de Chavin de Huantar y  el Tumi de oro que se usaba como instrumento quirúrgico para la  cirugía común y para la trepanación de cráneos    

Durante  la Conquista cuando se despertó una verdadera fiebre por extraer el oro y la plata que abundaban en suelo peruano,  el  típico trabajador minero era el   capacho, capachón o capachero que extraía el mineral de las entrañas de la tierra utilizando solamente el pico o la azada,  la pala y la lampa  cargando  el mineral  a sus espaldas en unos bolsos de cuero llamados capachos.

Miles de estos hombres fueron muriendo en esta labor que sólo beneficiaba a los conquistadores  quienes además de utilizar el mineral en provecho propio lo hacían  para tributar ante la monarquía y/o para  ganar prebendas de la corte real.

 En esta  época  precisamente Cerro de Pasco. fue denominada por su contribución a la corona real  española, como “Ciudad Real de Minas”,

Algunos hechos anecdóticos del beneficio que se  lograba con la explotación aurífera en la Colonia son narrados por don Ricardo Palma en sus “Tradiciones Peruanas”

De entre ellas tomamos a continuación,  dos historias que fehacientemente ilustran el nivel de riqueza que  alcanzaron algunos de estos mineros artesanales allá por los años 1,700.
La primera trata sobre Ijurra  un personaje que no sabía qué hacer con su fortuna y la otra sobre un marqués que ganó su título a fuerza de su oro y que no vivió para disfrutarlo.



 Tumi de Oro

Lanzón de Chavin de Huantar

martes, 8 de octubre de 2013

    MINERÍA ARTESANAL    -     MINERÍA INFORMAL
  MINERÍA ILEGAL
En los últimos  años y ante el explosivo crecimiento de una minería que no tiene el  suficiente  control del Estado Peruano,  que atenta seriamente contra el medio ambiente, que no respeta las condiciones establecidas para el sector laboral y que propicia una serie de abusos, se está hablando mucho sobre esa actividad minera tratándole indiscriminadamente de minería artesanal,  minería informal o minería  ilegal.
Aunque las tres maneras de hacer minería tienen mucho en común, sin embargo cada una de ella tiene características propias que es necesario distinguir a fin de darles el tratamiento que a cada una corresponde.
MINERIA ARTESANAL
La minería, como cualquier otra actividad humana a la que se le  tilde de artesanal, es aquella que se lleva a cabo a mano o con  el uso de herramientas simples y con fines utilitarios, artísticos  o meramente ocupacionales.
En el caso de la minería,  en el Perú desde los primeros pobladores y aún ahora,  existe  cierta  proclividad  a la inmediata explotación minera y por ello se realiza de manera rudimentaria y sin contar para ello con instrumentos más o menos especiales o sofisticados.

Tanto los minerales metálicos, como los no metálicos son grandemente  explotados de manera sencilla 
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Trabajador artesanal en plena labor minera

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sábado, 7 de septiembre de 2013


ANALISIS Y COMENTARIO DEL TEXTO UNICO ORDENADO DE LA LEY DE MINERIA - DECRETO SUPREMO Nº 01492EM

 Parte 02

ACTIVIDADES MINERAS Y FORMA DE EJERCERLAS

CATEO Y PROSPECCION

Artículo 1.El cateo es la acción conducente a poner en evidencia indicios de mineralización por medio de labores mineras elementales.

La prospección es la investigación conducente a determinar áreas de posible mineralización, por medio de indicaciones químicas y físicas, medidas con instrumentos y técnicas de precisión.

Artículo 2.El cateo y la prospección son libres en todo el territorio nacional. Estas actividades no podrán efectuarse por terceros en áreas donde existan concesiones mineras, áreas de no admisión de denuncios y terrenos cercados o cultivados, salvo previo permiso escrito de su titular o propietario, según sea el caso.

Es prohibido el cateo y la prospección en zonas urbanas o de expansión urbana, en zonas reservadas para la defensa nacional, en zonas arqueológicas y sobre bienes de uso público; salvo autorización previa de la entidad competente. (Art.18, Dec. Leg. Nº 708).

COMERCIALIZACION

Artículo 3.La comercialización de productos minerales es libre, interna y externamente y para su ejercicio no se requiere el otorgamiento de una concesión. (Art. 20. último párrafo, Dec. Leg. 708)

Artículo 4.Los productos minerales comprados a personas autorizadas para disponer de ellos, no son reivindicables. La compra hecha a persona no autorizada, sujeta al comprador a la responsabilidad correspondiente. El comprador está obligado a verificar el origen de las
sustancias minerales. (Art. 38, Dec. Leg. Nº 708).

Artículo 5.Dése fuerza de Ley al Decreto Supremo Nº 00591EM/VMM, sobre libre comercialización del oro. (Art. 23, Dec. Leg. Nº 708).

OTRAS ACTIVIDADES MINERAS

Artículo 6.El Estado puede declarar por ley expresa, la reserva de ciertas sustancias minerales de interés nacional. (Art. 5, Dec. Leg. Nº 109)

Artículo 7.Las actividades de exploración, explotación, beneficio, labor general y transporte minero son ejecutadas por personas naturales y jurídicas nacionales o extranjeras, a través del sistema de concesiones. (Art. 8, Dec. Leg. Nº 109).

EXPLORACIÓN, EXPLOTACIÓN Y DESARROLLO

Artículo 8.La exploración es la actividad minera tendiente a demostrar las dimensiones, posición, características mineralógicas, reservas y valores de los yacimientos minerales.

La explotación es la actividad de extracción de los minerales contenidos en un yacimiento.

Desarrollo es la operación que se realiza para hacer posible la explotación del mineral contenido en un yacimiento.







viernes, 30 de agosto de 2013

ANALISIS Y COMENTARIO DEL TEXTO UNICO ORDENADO DE LA LEY DE MINERIA - DECRETO SUPREMO Nº 01492EM

 Parte 01

El mencionado  Decreto Supremo fue publicado el 03 de junio de 1,992 y
consta de quince títulos, cincuenta y cuatro capítulos, doscientos veintiséis  artículos, dieciséis disposiciones transitorias y ocho disposiciones finales.
Entre los aspectos más importantes debemos considerar lo siguiente:

TITULO PRELIMINAR
I. La presente Ley comprende todo lo relativo al aprovechamiento de las sustancias minerales del suelo y del subsuelo del territorio nacional, así como del dominio marítimo. Se exceptúan del ámbito de aplicación de esta Ley, el petróleo e hidrocarburos análogos, los depósitos de guano, los recursos geotérmicos y las aguas mineromedicinales.

II. Todos los recursos minerales pertenecen al Estado, cuya propiedad es inalienable e imprescriptible.

El Estado evalúa y preserva los recursos naturales, debiendo para ello desarrollar un sistema de información básica para el fomento de la inversión; norma la actividad minera a nivel nacional y la fiscaliza de acuerdo con el principio básico de simplificación administrativa.
El aprovechamiento de los recursos minerales se realiza a través de la actividad empresarial del Estado y de los particulares, mediante el régimen de concesiones.

III. El Estado protege y promueve la pequeña minería y la minería artesanal, así como la mediana minería, y promueve la gran minería.”

IV. La concesión minera obliga a su trabajo, obligación que consiste en la inversión para la producción de sustancias minerales.

V. La industria minera es de utilidad pública y la promoción de inversiones en su actividad es de interés nacional.

VI. Son actividades de la industria minera, las siguientes: cateo, prospección,
exploración, explotación, labor general, beneficio, comercialización y transporte minero.
La calificación de las actividades mineras corresponde al Estado.

VII. El ejercicio de las actividades mineras, excepto el cateo, la prospección y la
comercialización, se realiza exclusivamente bajo el sistema de concesiones, al que se accede bajo procedimientos que son de orden público. Las concesiones se otorgan tanto para la acción empresarial del Estado, cuanto de los particulares, sin distinción ni privilegio alguno.